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Publicado el: 21/07/2020 |Autor: Maria

Tipos de Suelo


SUELO


¡Queremos empezar una huerta urbana! Tenemos que conocer sobre suelos para entender mejor el manejo que será necesario si la hacemos en un sector del jardín. Si en cambio vamos a hacer la huerta en contenedores, esta información nos vendrá muy bien para entender cómo preparar el sustrato. 

 

El suelo es la capa más externa de la corteza terrestre, donde se desarrolla la vida. Es un cuerpo natural proveniente de distintos procesos físicos, químicos y biológicos. En la capa superior es posible el crecimiento vegetal, suministrando agua, aire y nutrientes. Actúa como soporte y anclaje de la vida vegetal. El suelo tiene: agua, aire, materia orgánica y materia inorgánica:


- Agua 25% y aire 25%.

- Una fracción orgánica compuesta por la materia orgánica en un 5% (ideal). Son restos de animales y vegetales en proceso de descomposición por acción de los microorganismos (actividad biológica) algas, hongos, bacterias y macroorganismos (insectos, lombrices, bichos bolitas) que representa para la mayoría de ellos una fuente de alimentos, energía y nutrientes y a su vez liberan nutrientes para la vida de las plantas. Al producto obtenido de la descomposición total de la materia orgánica se denomina humus.

- Una fracción inorgánica: 45% minerales. Las partículas que forman la fracción inorgánica son:


Arena: tamaño de partículas grandes.

Limos: partículas medias.

Arcillas: muy finitas.


La textura del suelo está dada por la cantidad y tamaño de las partículas minerales.

Cuando el porcentaje de alguno de ellos predomina se los clasifica en: 


Arcillosos: tienen partículas muy finitas, comúnmente llamados pesados, con poco aire. Plásticos cuando están húmedos, retienen mucha agua, no infiltran con facilidad y duros cuando están secos. Difíciles de trabajar.

Arenosos: partículas grandes. Suelos muy pobres en nutrientes, áridos. El agua infiltra con facilidad por lo tanto hay baja retención del agua. Suelos esqueléticos, bastante aireados. Livianos, sueltos, fáciles de trabajar.

Limosos: predominio de partículas medias. 

Francos: equilibrio entre los componentes, mezcla balanceada entre partículas finas, medias y gruesas. Suelos óptimos para el crecimiento de las plantas. Buena capacidad de retención de agua y nutrientes. Favorables para la labranza.


Hay una técnica muy fácil que nos permite reconocer de modo “amateur” los distintos tipos de suelo e identificar sus características, es la prueba del amasado.

Para realizarla:


1. Seleccione una muestra del suelo sin cascotes ni terrones grandes.

2. Agregue agua hasta lograr una pasta homogénea.

3. Estire la masa y forme una cinta o choricito.

4. Observe y determine qué tipo de suelo es.


Se trata de un suelo arenoso cuando la cinta no queda formada o se desarma muy fácilmente. Este tipo de suelo tiene muy buen drenaje, pero no retiene el agua de riego y presenta un muy bajo contenido de nutrientes. Lo podremos mejorar con el agregado de abono orgánico (enmienda orgánica líquida, compost, resaca o turba)

Se trata de un suelo limoso cuando la cinta queda formada, pero se rompe al apretarla. Este suelo tiene algunas dificultades para el cultivo.

Se trata de un suelo arcilloso cuando logramos formar la cinta con facilidad. Este tipo de suelo posee un alto contenido de nutrientes y retiene una buena cantidad de agua, pero presenta escaso drenaje. Lo mejoramos a partir del agregado de arena gruesa y abono orgánico.


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Publicado hace 3 semanas